MANIFIESTO

Mi obra surge de una exploración matérica que indaga en la creación espontánea de la vida, su diversidad y su capacidad infinita de regeneración. Me interesa comprender los ciclos silenciosos y eternos de nacimiento, muerte y evolución, y cómo estos procesos revelan fragmentos de la pregunta primordial: ¿quiénes somos?

Habitamos un tiempo que condensa miles de años de evolución planetaria, y desde ahí reconozco la responsabilidad que tenemos como co-creadores de nuestra propia historia. Hemos emergido del océano, reptado sobre la tierra y caminado su superficie como resultado de innumerables transformaciones. Cada ser que ha existido es único e irrepetible; su permanencia o desaparición es testimonio de linajes que se entrelazan, mutan y buscan responder a las exigencias de cada era.

En mi práctica manifiesto el vacío, el todo y la creación aleatoria. Observo cómo los sistemas universales sostienen la vida mediante relaciones simbióticas, y desde ese entendimiento abstraigo formas derivadas del cuerpo humano, de los animales y de estructuras inanimadas.

Estos patrones, infinitamente combinables, me permiten experimentar con mezclas intuitivas de conceptos, materiales y texturas. Así, construyo formas orgánicas en piedra y en materiales sintéticos y naturales que, a través de su gestualidad, adquieren una presencia vital capaz de generar empatía y espíritu.

El génesis de nuestra existencia nos invita a mirar hacia adentro: a reconocer la degeneración que hemos generado como especie dominante y la desconexión que esto ha creado con el todo, con la naturaleza y con nosotros mismos. Esta ceguera nos mantiene atrapados en paradigmas que limitan nuestra evolución y nos desvían hacia rutas autodestructivas.

Mi obra es un llamado al despertar, a romper ese letargo milenario. Es un regreso a la simplicidad del orden creativo del universo, un gesto de reconexión con los elementos esenciales que conforman lo vivo. Concibo la creación artística como un acto de co-creación con lo sagrado: el artista como canal, y la voluntad como fuerza que decide cada paso del proceso. Cada elección es, a su vez, una afirmación de nuestro camino evolutivo.